Anboto (Junio 2011)

Junto con el Gorbea, el Anboto (1.331 m.) es una de las montañas más características de Bizkaia y una de las más conocidas en Euskadi. Su historia y leyenda se ha visto siempre envuelta entre el mito y la magia, ya que alberga la morada de Mari, una de las divinidades más conocidas de la mitología vasca. Mari es la personificación de la madre tierra y reina de la naturaleza.

Esta espectacular montaña se halla enclavada en la localidad de Abadiño, en pleno parque natural de Urkiola inmersa en un entorno paisajístico sobrecogedor.

El Anboto se puede subir desde los cuatro puntos cardinales y nosotros elegimos la “vía normal”, una de las más conocidas y transitadas que parte desde el Santuario de Urkiola.

Aparcamos el coche al lado del parking del propio Santuario y nos sacamos la foto de rigor, en su parte trasera, junto a una zona recreativa con columpios.

Al poco de partir desde la parte trasera del Santuario nos encontramos con tres caminos. Nosotros elegimos el del medio, por el que hay que atravesar una valla (se aprecia al fondo de la foto), que transcurre por una pista de grava. El regreso lo hicimos por el camino de la izquierda y que lleva al Urkiolamendi (1.011 m.). Lo mejor hubiera sido empezar por ahí, así las vistas sobre el cresterío del Anboto según te vas acercando son mucho mejores. Para la próxima 😉

La pista faldea el Urkiolamendi dejándolo a la izquierda. Es una pista muy sencilla y que nos lleva directos al Anboto.

Poco a poco vamos avanzando y ya podemos ver al fondo la porte altiva de nuestro sexto reto. Dicen que cuando el Anboto tiene puesta la “boina” es que Mari está en su morada. Esta vez parece que se ha ido a dar una vuelta…


La pista desemboca en las campas de Asuntze, justo debajo de la mole rocosa del Anboto y su cresterío. Las vistas son espectaculares.

Giramos a la derecha para seguir paralelos al cresterío en dirección al collado de Pagozelai, por donde transcurre la vía más transitada y conocida hacia la cumbre del Anboto. Está perfectamente señalizado


Seguimos paralelos al cresterío y dejamos a nuestra derecha un antiguo lavadero de mineral y un refugio.

Poco a poco ya nos vamos acercando a nuestro objetivo y en breve nos adentraremos entre el hayedo para comenzar la subida.

Pronto llegamos a un cruce señalizado donde no hay lugar a dudas: a la izquierda tenemos la subida que debemos de coger.

Una vez llegados a Pagozelai nos encontramos con el sendero que penetra entre el hayedo y que nos invita a adentrarnos en él.

Como somos educados aceptamos gustosamente la invitación y comenzamos la ascensión a través de él.


La subida está bastante señalizada aunque en ocasiones la pintura está muy desgastada y cuesta adivinarla. Aún así, en un día normal hay bastante trasiego de gente así que no es nada complicado ir “siguiendo huella”.

Continuamos ascendiendo a través de la senda que serpentea por las pedregosas laderas en dirección al collado de Agindi, pasando por este montículo de piedras.

Al salir del hayedo ya se pueden disfrutar de una panorámicas espectaculares sobre el valle y las montañas circundantes.

Poco a poco vamos ganando metros y llegamos a la parte final. La cima ya está cercana y queda lo más complicado. Antes de la cumbre nos encontramos con esta especie de lápida y una especie muy rara de buzón 😉


Las vistas ya son excelentes, sobre todo hacia el resto del cresterío que desmboca en el Alluitz.

Un pequeño vídeo a orillas del Anboto Sakona, también conocido como el “kilómetro vertical”. También se puede apreciar Durango y el cresterío hasta el Alluitz.

Ya nos encontramos en la parte final de la ascensión. La roca está muy pulida y en algunos casos resbaladiza. No ha llovido pero parece que por la noche el rocío ha hecho de las suyas y han cogido humedad. En este tramo, justo donde se encuentra el chico de rojo (que por cierto era de la sección de Rescate de la Cruz Roja en prácticas) es donde está el paso más peligroso de toda la ascensión. El paso en sí no es difícil, pero se dan una serie de circunstancias que lo hacen complicado: por una parte la roca pulida que nos ocasiona algún que otro pequeño traspiés; por otra parte una caída vertical de más de 300 metros. Si uno no se ve seguro mejor no hacerlo, un tropezón, por pequeño que sea, no se cuenta.

Tras superar el paso, con mucho cuidado, el resto de la subida se hace sencilla. Aún así hay que seguir teniendo mucha precaución para no tropezar. Tras una hora y media llegamos a la cumbre del Anboto. Nos encontramos con un buzón en forma de hacha y un vértice geodésico…o lo que queda de él.

Las vistas, como siempre, de postal, y tratándose del Anboto aún mejores. Hacia el Oeste se aprecia todo el cresterío que desemboca en el Alluitz y su temido “Paso del Diablo”

Hacia el Este forma un bonito collado con el Ipizte, llamado Zabalandi, y al fondo se puede apreciar la sierra de Aizkorri.

Hacia el Sur con el Gorbea al fondo

Después de disfrutar de las inolvidables vistas que nos regala la dama, iniciamos el descenso por el mismo camino de subida. El descenso por el hayedo es entretenido, con algún pequeño destrepe. Hay que tener un poco de cuidado porque la hojarasca no permite ver en ocasiones la roca pulida y resbaladiza y puede provocar más de un tropezón. Llegamos de nuevo a Pagozelai y nos encontramos con unas maravillosas vistas al Gorbea.

La vuelta la hacemos a través del Urkiolamendi (1.011 m.)

 

Subimos hasta la cima del Urkiolamendi a través de su rampa herbosa donde pastan multitud de animales y que compone un excelente mirador de toda la zona. Desde lo alto podemos apreciar toda la belleza del lugar a los cuatro vientos.

Desde este maravilloso balcón es necesario invertir algo de tiempo para admirar el entorno que nos rodea.

El Alluitz y su paso del diablo, que ya se ha cobrado algunas vidas…

El paisaje se merece un homenaje…

Para terminar llegamos al parking del Santuario encantados de haber disfrutado de una ascensión magnífica en un entorno de ensueño. Es una zona a la que hay que volver seguro. Hay miles de rutas estupendas y damos fe de que el Anboto recibirá nuevamente nuestra visita.

Datos de la ascensión:

  • Salida: 9:43
  • Cumbre: 11:12
  • Tiempo de subida: 1:29 horas
  • Inicio de descenso: 11:42
  • Llegada al punto de partida: 13:33
  • Tiempo de bajada: 1:51 horas
  • Distancia recorrida: 11,38 km.
  • Tiempo Total: 3:20 + 30 minutos bocata: 3:50 horas
  • Velocidad media: 2,9 km/h
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2 respuestas a Anboto (Junio 2011)

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