Alén por los Montes de Saldamando

Alén es la cima ‘centenaria’ más destacada de la sierra de Saldamando, zona minera de Vizcaya, en la divisoria con Cantabria. La importancia de las explotaciones de hierro hizo que a finales del siglo XIX se fundara el poblado minero de Alén. En 1900, llegó a tener más de mil habitantes, empleados de las minas Juliana y Federica, testigos perennes del paso de montañeros que, como nosotros, nos hemos decidido por coronar esta histórica cima a través de vestigios mineros que horadan en todo su perímetro esta montaña formando parte hoy en día del Parque Natural de las Minas de Alén.

En esta ruta recorrimos 9,62 kilómetros y ascendimos a tres montes: Torrelaseta, El Somo y el Alén

Comenzamos nuestra ruta un poquito más abajo del parking de la ermita situada en el barrio de Olabarrieta Goikoa, muy cercano al pueblo de Alén.

La ruta (señalizada en el inicio), pronto se dirige hacia la Mina Juliana.

Un vistazo hacia los Montes de Triano que se alzan entre el mar de nubes que cubren el valle.

Por encima de los restos de la mina Juliana se alza el Jerelagua, mientras nos dirigimos en dirección opuesta por el camino que asciende entre bocaminas y escombreras. El camino es evidente, vallado en algunos tramos y con mesas para disfrutar de pequeños descansos.

El camino atraviesa cargaderos y escombreras justo antes de ascender suavemente hacia la izquierda por una pista muy evidente que tiene una valla de madera y que nos lleva directamente al collado de Zorrolaseta.

Una vez en el collado hicimos cumbre en la cercana cima del Torrelaseta, coronada por un vértice geodésico y rodeada por simas y grutas , vestigios del pasado minero de la zona. Tras su fácil y corto ascenso, regresamos al collado en dirección a nuestra segunda meta, El Somo. Para ello recorremos la ladera Sur del que será nuestro último ascenso, el Alén, que en este caso dejamos a nuestra derecha.

Ya tenemos a tiro nuestra segunda cima, El Somo. Siguiendo el camino nos colocamos en el collado que separa esta cima del Alén. Su cima, amplia y redondeada, está coronada por un espino y en su cumbre también podemos observar restos de trincheras de la Guerra Civil Española pertenecientes a la línea de defensa de la retirada de los republicanos a Santoña tras la caída de Bilbao.

Desde El Somo ya podemos divisar la que será nuestra última cumbre del día.


Unas vistas hacia Hilso y Peña del Sol, montes también pertenecientes a la sierra de Saldamando.

Iniciamos la ascensión hacia el Alén por el camino que tenemos de frente según descendemos de El Somo, dejando la pista forestal a nuestra izquierda y que también se dirige en esa dirección. Pronto pasamos por varios restos de edificaciones utilizadas por los cientos de mineros que en su día poblaron estos lares.

La ladera es cada vez más inclinada y pronto ganamos altura. El Somo ya queda bastante abajo

El sendero continúa remontando hasta llegar a una zona de roca caliza paralela a la cresta. Tras superar este tramo debemos de girar a la izquierda para coronar, en suave ascenso, la cima del Alén.

Por fin llegamos a la cumbre de nuestro objetivo principal del día, desprotegida y abierta al viento por sus cuatro costados. En la cumbre del Alén nos encontramos con un vértice geodésico y tres buzones de montaña, aparte de numerosas trincheras de la Guerra Civil.

Uno de los buzones está especialmente dedicado al montañero Joserra Romaña, gran amante de la montaña, que recorrió muchos kilómetros y que un desgraciado día no pudo bajar de este monte porque un maldito rayo se cruzó en su camino.

Una mirada hacia el Betaio, en segudo término, y Ventoso, más al fondo.

Hacia los Montes de Triano, ya sin nubes sobre el valle.

Abandonamos el Alen descendiendo por su ladera dirección norte y en el primer collado giramos a la derecha para tomar la pista que desciende suavemente hacia el pueblo de Alén. Hay que estar especialmente atento para no perderse entre la maraña de pistas forestales que jalonan el descenso.

Tomado el bello camino principal atravesamos unos tramos de túneles por donde pasaba el ferrocarril minero.

Son unos tres tramos relativamente cortos pero que hay que atravesar con cuidado si no queremos empaparnos los piés.

Finalmente llegamos al pueblo de Alén, lo atravesamos a través de las antiguas vías del ferrocarril, todavía perfectamente visibles, y nos juntamos con la parte inicial de esta ruta atravesando nuevamente la mina Juliana, aunque esta vez en sentido contrario, para llegar al final de esta interesante ruta circular.

 

Datos de la ascensión:

 

  • Distancia recorrida: 9,62 km.
  • Tiempo Total: 4 horas 10 minutos
  • Dificultad: Baja. No hay ninguna dificultad reseñable, únicamente estar atentos de nos despistarse con tantas pistas forestales.
  • Lo mejor: La zona de la mina Juliana y los vestigios mineros que hacen muy atractiva esta excursión.
  • Lo peor: Torrelaseta y El Somo no tienen raigambre montañera. Mejor subir directamente hacia el Alén.


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