Toloño: nuestro niño bonito

Suele decirse que si no puedes con tu enemigo tienes que unirte a él. Tomamos esta sentencia por montera y haciendo caso omiso de la meteorología adversa que nos está machacando este invierno decidimos conocer uno de nuestros incunables desde la perspectiva más pura: El Toloño en invierno.

Subiendo al Toloño

Es curioso cómo subir por dónde siempre es visitar paisajes como nunca. La nieve, recién caída, extendía su manto blanco por todas sus faldas y, afortunadamente, la niebla no era nada espesa y gozábamos de visibilidad suficiente para disfrutar como enanos de la ascensión. Hasta el Santuario de Nuestra Señora de las Nieves parecía diferente.

Santuario

Llegando a la cumbre

Llegando a la cimaHaciendo un poco el ganso

Haciendo el cabra

Una gozada de subida, completada por comida típica de la zona en el Restaurante Jatorrena: patatas con chorizo, chuletillas de cordero y pastel vasco. ¿Qué más se puede pedir?

Un gran aperitivo para nuestra siguiente invernal: el Taillón desde Gavarnie

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